El pasado domingo (abril 20, 2025) se estrenó el segundo episodio de la segunda temporada de The Last of Us, la exitosa serie de HBO basada en la serie de videojuegos homónimos. Para los fans de la serie que no han jugado el juego, esta fue la primera vez en la que vieron la trágica y violenta muerte de Joel Miller, quien había sido uno de los protagonistas del primer juego y de la primera temporada de esta adaptación.

Para la serie, los showrunners (Craig Mazin y Neil Druckmann) han realizado desde la primera temporada algunos cambios del material original, el más famoso siendo el episodio 1×03, titulado “Long, Long Time”, en el que decidieron explorar la historia de amor de Bill y Frank, cuyas contrapartes en el juego tienen una historia más trágica. Este y los demás cambios, según Mazin y Druckmann, han obedecido siempre a su búsqueda por contar la mejor historia posible. Aunque Mazin es fanático del videojuego y Druckmann es el creador y director de este, ambos han coincidido en que nada está escrito en piedra y pueden realizar los cambios que mejoren la historia o que sean necesarios por las diferencias entre el formato de videojuego y el de televisión.

Y, hasta el momento, todos esos cambios habían funcionado bastante bien. Sin embargo, con la segunda temporada, se realizaron dos cambios importantes, ambos relacionados a un nuevo personaje llamado Abby, que es probable que no obedezcan a un intento por mejorar la historia sino a algo diferente.

Para explicar mis sospechas, primero debo hablar de cuáles son esas diferencias. Para esto, hablaré de cómo suceden algunas cosas en el juego, por lo cual habrá algunos SPOILERS (de la serie y del juego). 

En The Last of Us Parte II, la segunda entrega de la serie de videojuegos de Naughty Dog, el jugador empieza jugando como Ellie y vemos cómo transcurren los eventos de manera muy similar a como los vemos en la serie: han pasado cinco años desde que Joel la rescató de morir en una mesa de cirugía a mano de los Fireflies y le mintió cuando esta le había preguntado si era verdad lo que él le había dicho, haciendo alusión a que los habían dejado ir sin problemas; la relación de Joel y Ellie está atravesando un momento difícil, pero entendemos que esta tensión entre ellos es relativamente reciente; ambos se han instalado cómodamente en la comunidad de Jackson, en donde vive el hermano de Joel, Tommy, con su esposa María, quienes son una especie de líderes; Ellie está enamorada de su amiga Dina, quien acaba de terminar una relación con Jessie, otro gran amigo de Ellie; la situación entre ellos tres se complica cuando, en una fiesta, Dina besa a Ellie; Seth, otro miembro de la comunidad, las interrumpe con un comentario homofóbico, que desata la ira de Joel; cuando Joel interviene, Ellie explota en su contra y se va; al día siguiente, Ellie sale a patrullar, como es costumbre en Jackson, y debe resguardarse a mitad de camino debido a una tormenta de nieve.

Hasta ahí, todo va prácticamente igual, con algunas diferencias mínimas. Lo que cambia drásticamente es la introducción de nuestra segunda protagonista de esta historia, Abby. En el juego, el jugador empieza a controlar a Abby de repente, sin saber bien ni quién es ni cuál es su objetivo. Lo único que se sabe es que Abby está con un grupo de amigos y están buscando a alguien. Abby se separa del grupo y termina siendo perseguida por una pequeña horda de infectados y está a punto de morir cuando es salvada por nada menos que Joel y Tommy, quienes también están patrullando. Tommy es quien le dice a Abby cuáles son sus nombres y, al escuchar el nombre de Joel, Abby sugiere que vayan a la cabaña donde están sus amigos. Al llegar, Joel se presenta nuevamente con el grupo y, al escuchar su nombre, todos quedan fríos. El ambiente se torna tenso de inmediato, Abby le dispara a la pierna de Joel y sus amigos atacan a Tommy hasta hacerle perder el conocimiento. Y al igual que lo vimos en la serie, Abby mata a Joel dándole golpes con un palo de golf.

¿Qué cambió? En el juego, el jugador no entiende quién es Abby cuando empieza a jugar con ella. Tras la muerte de Joel, Ellie, Tommy y Dina se van tras Abby y su grupo a cobrar venganza por la muerte de Joel. Y no es sino hasta la mitad del juego, cuando finalmente se vuelven a cruzar los caminos de Ellie y Abby, que se revela la motivación de Abby para haber matado a Joel: su padre era el cirujano al que Joel asesinó para salvar a Ellie en Salt Lake City. 

En la serie, en cambio, optaron por introducir a Abby en el funeral de las víctimas de Joel en Salt Lake City y anunciar desde el inicio de la serie cuál sería su objetivo. ¿Por qué es tan importante este cambio? Así como la historia de The Last of Us Parte I giraba en torno al amor y a lo que estamos dispuestos a hacer por él, The Last of Us Parte II es un juego que gira en torno al odio y a las cadenas de venganza. El propósito de revelar quién era Abby después de que tanto Ellie como el jugador se han manchado las manos de sangre ejecutando la venganza que consideran justa por el asesinato del adorado Joel, es que tanto Ellie como el jugador entiendan en ese momento la postura de Abby.

Y aún así, esto no fue fácil. Al día de hoy hay muchos jugadores que critican el juego y la decisión de guardar la revelación hasta el final, alegando que no habrían odiado tanto a Abby y que no habría sido difícil jugar como ella si hubieran sabido desde un inicio quién era y por qué odiaba tanto a Joel. Pero el punto no era revelarlo, sino cuándo hacerlo. Lo que hace a The Last of Us Parte II tan efectivo es la manera como hace que el jugador sienta odio de una manera tan visceral. Porque ese es el punto. El jugador debe sentir ese odio hacia Abby y ese deseo de matarla no solo a ella sino a todos sus amigos que estuvieron involucrados en la muerte de Joel. Si el juego hubiese hecho lo que hace la serie de revelar desde el inicio el origen y objetivo de Abby, el jugador habría entendido el odio de las dos protagonistas (Ellie y Abby) de manera racional, mas no de manera emocional. Y el odio es emocional. 

En el podcast oficial de la serie de HBO, Mazin y Druckmann mencionan que el cambio se debió a la diferencia entre los medios del videojuego y la televisión. Y, por supuesto, hay mucha verdad en esto. Sin embargo, creo que también hubo otra razón detrás de esta decisión. Como ya mencioné, The Last of Us Parte II fue un juego que generó mucha controversia cuando salió (incluso hoy en día). Los niveles de odio visceral que algunos jugadores sienten hacia el juego y hacia el personaje de Abby y hacia la decisión de haber contado la historia en ese orden es paralelo al que sentía Abby hacia Joel y Ellie hacia Abby.

Irónicamente, el juego logró generar la emoción esperada, solo que en muchos casos este fue dirigido hacia otros lados inesperados. Y quien terminó pagando los platos rotos de esto fue Laura Bailey, la actriz que le dio voz a Abby, quien recibió amenazas de muerte y de agresión sexual solo por haber prestado su voz a un personaje odiado. O, más bien, solo porque existen fans que no saben diferenciar entre la ficción y la realidad. Y este no es un problema exclusivo del fandom de TLOU, pues se ha visto en muchísimos otros. 

Esto nos lleva al segundo cambio importante. En el juego, Abby es una joven muy musculosa. Cuando vemos los flashbacks al pasado, antes de la muerte de su padre, vemos que de hecho era una joven delgada y entendemos que su estado físico actual es algo que obtuvo en los últimos cinco años.

En la serie, la actriz Kaitlyn Dever no presenta la misma fisicalidad que el personaje. Cuando se les pregunta sobre esto en el podcast, Mazin y Druckmann responden que este detalle no era fundamental para la historia, lo cual no es cierto, pues el cuerpo siempre fue una manifestación física de su obsesión con la venganza. El mismo Druckmann lo dijo hace algunos años, en otra entrevista. 

El cuerpo de Abby nos hace entender que su objetivo de matar a Joel consumió todas las áreas de su vida. Y esto es clave para la historia, pues cuando retomamos la historia de Abby en el juego vemos cómo ella empieza a entender que su venganza no le generó la satisfacción que ella esperaba. 

La respuesta de los showrunners hubiera podido estar relacionada con querer proteger a la actriz de realizar cambios importantes en su cuerpo, pues desde hace años se ha advertido a los actores que suelen llevar al límite a sus cuerpos por un papel de las consecuencias negativas que esto puede tener en su salud. Pero, en lugar de esto, Mazin y Druckmann dieron una excusa que se sintió como eso… una excusa. 

En una entrevista con Entertainment Weekly, Druckmann explicó que, a diferencia del videojuego, en la serie no era necesario que Abby tuviera una complexión tan musculosa. Esto se debe a que, en el juego, la diferencia física entre Abby y Ellie respondía a las mecánicas de juego: Abby debía sentirse más poderosa y robusta en combate, similar a Joel, mientras que Ellie era más ágil y sigilosa. Sin embargo, en la serie, al no depender de estas mecánicas, se priorizó la interpretación emocional del personaje sobre su apariencia física. Pero, aunque la explicación de la diferencia entre las mecánicas de los personajes tiene sentido, al final no se está cuestionando la elección de casting, sino el no haber pedido a la actriz que se preparara físicamente para parecerse más al personaje que interpretaría. Esto no es raro en Hollywood, y aunque es más común que sea una petición hecha a actores masculinos, en especial para películas o series del género de acción o súper héroes, no sería la primera vez que una actriz debe realizar una preparación física importante para el rol que desempeñará.

Aunque en el videojuego el físico de Abby respondía en parte a necesidades de jugabilidad, también era una manifestación narrativa fundamental de su personaje: su tamaño y fuerza la hacían una figura intimidante, lo que realzaba el contraste físico y emocional entre ella y Ellie. En The Last of Us Parte II, el enfrentamiento entre ambas no solo era un choque de ideologías y heridas emocionales, sino también un enfrentamiento físico desigual, en el que Ellie, a pesar de su agilidad y determinación, se veía constantemente superada por la fuerza bruta de Abby. Esa desigualdad reforzaba el sentimiento de vulnerabilidad de Ellie y la brutalidad del ciclo de violencia en el que ambas estaban atrapadas.

Al perder este componente en la serie, también se corre el riesgo de que el conflicto entre las dos protagonistas pierda parte del impacto visceral que tenía en el juego el ver el estado en que se encuentra Abby al final de la parte de Santa Bárbara.

Considerando que tanto Jocelyn Mettler, como Colleen Fotsch, quienes sirvieron de modelos para el rostro y cuerpo de Abby, respectivamente, también recibieron amenazas similares a las que recibió Laura Bailey, no me sorprendería que estos dos cambios nacieran más de una necesidad de proteger a Kaitlyn Dever de las hordas de fans tóxicos. El hecho que Pedro Pascal sintiera la necesidad de publicar una foto abrazando a Dever justo después del estreno del episodio en que el personaje de ella mata a su personaje, nos dice que, al menos, todos en la producción son conscientes del riesgo de que la historia se repita. 

Al final, los cambios realizados en la serie parecen responder no solo a diferencias narrativas entre medios, sino también a una intención de proteger a los actores de la toxicidad que ya ha manchado esta historia antes. Aunque esto pueda diluir un poco la intensidad emocional que hizo tan poderoso al videojuego en primer lugar, es comprensible que los creadores prioricen la seguridad de su elenco. Aun así, para quienes conocimos el impacto original de The Last of Us Parte II, es inevitable preguntarse si alguna vez se podrá replicar esa experiencia sin tener que enfrentar también los peores impulsos de una parte del fandom con poca regulación emocional.

Por Paula Bateman

Deja un comentario